UNA PEQUEÑA APORTACIÓN DESDE MI HUMILDE EXPERIENCIA, SOBRE COMO SE PUEDEN INTENTAR SOLUCIONAR LOS PEQUEÑOS PROBLEMAS DIARIOS QUE SE PRODUCEN EN LAS ESCUELAS.
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domingo, 16 de octubre de 2016

¿Está bien planteada la evaluación inicial?

Estaba leyendo un artículo sobre la evaluación inicial, se expone la conveniencia o no de realizar calificaciones en dicha evaluación y la comparativa entre disposiciones de diferentes comunidades, donde por cierto,  cualquier parecido con la coordinación brilla por su ausencia.
No voy a entrar en el análisis entre lo que se hace en los diferentes territorios, solo decir que como jefe de estudios siempre he utilizado las reuniones de la evaluación inicial para definir los diferentes grupos de apoyo que íbamos a configurar para ese curso, siempre con carácter flexible, puesto que es muy difícil para un docente el poder valorar a los alumnos/as en tan escaso margen de tiempo. Por lo tanto me sitúo radicalmente en contra de calificar a los niños/as en este periodo, aunque sea sin referir esas notas al expediente académico.
Pero mi planteamiento va mucho más allá, la obligación de llevar a cabo esta evaluación nos acaba llevando a pasar unas pruebas escritas, o sea los exámenes de toda la vida, a unos niños/as a los que conocemos más bien poco, sobre todo si somos nuevos en el centro en ese curso escolar. ¿Realmente un instrumento de este tipo nos va a dar la información necesaria como para poder determinar las necesidades individualizadas de los alumnos/as? Rotundamente NO.
Por otra parte nos cansamos de decir que la evaluación ha de ser sumativa y continua, pero ¿sólo durante un curso? ¿No debería extrapolarse este concepto a la totalidad de la etapa académica?
A veces, desde la Administración se cae en incongruencias marcadas por la costumbre o por las preferencias educativas del gestor del momento. Pero, ¿quién mejor que el equipo docente del curso anterior para conocer las necesidades de los alumnos/as? Sin duda alguna nadie. Y esa evaluación ya se hizo el curso anterior, tan solo dos meses antes, sin que haya habido tiempo para un cambio significativo en las necesidades de los niños/as. Luego lo lógico es que esa evaluación inicial fuese la final del curso anterior y que fuese en esa reunión donde se fijasen las necesidades del curso siguiente, en fin de una manera continua y sumativa. 
No quiero decir que no haya que coordinar otra vez a principio de curso estas decisiones, pero para matizar pequeños cambios o situar a los nuevos alumnos/as  y sin darle una importancia tan remarcada en las ordenanzas educativas.

Es indudable que se necesita de una evaluación inicial, como se necesita una evaluación de todas las partes del proceso y en todos los momentos. Somos docentes, ¿cómo no va a ser importante la evaluación? Lo que ocurre es que a la inicial se le da una importancia excesiva,  que tiene un resultado contrario a lo que el legislador quería remarcar. Se acaba convirtiendo en la realización de un examen con su calificación, y sin embargo, no se plantea adecuadamente las necesidades de apoyo y refuerzo  de los alumnos del grupo. Una paradoja más. No consiste en construir una casa al lado de la otra realizando una agrupación de edificios, las decisiones tomadas sobre la construcción de los anteriores debe servirnos para las futuras. Así se construye una ciudad armónica en su conjunto.


IMAGEN: ALBA LAMUELA