UNA PEQUEÑA APORTACIÓN DESDE MI HUMILDE EXPERIENCIA, SOBRE COMO SE PUEDEN INTENTAR SOLUCIONAR LOS PEQUEÑOS PROBLEMAS DIARIOS QUE SE PRODUCEN EN LAS ESCUELAS.
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domingo, 23 de octubre de 2016

¿SE PUEDE TRABAJAR SIN LIBROS DE TEXTO? SÍ, Y SIN FOTOCOPIAS TAMBIÉN.

Se habla mucho de trabajar con libros de texto o sin ellos. Lo cierto es, que en la sociedad su uso está muy arraigado; parece que son un elemento imprescindible dentro del hecho educativo, es una versión más del "siempre se ha hecho así". 
Pues no, no son algo imprescindible y, muchas veces son un elemento que nos constriñe en nuestra labor y no deja emerger nuestra "imaginación didáctica" para adaptarnos a las necesidades del grupo al que estamos guiando en su desarrollo educativo. Es más una cuestión de decisión que de formación. En teoría, todos los profesionales de la educación estamos preparados para ejercer nuestra labor con unos materiales de apoyo o con otros, y no me refiero a diversas editoriales. 
Pero, a pesar de ser la decisión más importante, el hecho de no utilizar los libros de texto no es la única elección en el cruce del Rubicón educativo. Debemos plantearnos así mismo la metodología que vamos a utilizar y los materiales alternativos. Muchos docentes, descendientes de la EGB, no ven la posibilidad de renegar también de las fichas de trabajo. ¿Es bueno decidir prescindir de los materiales de las editoriales para editar tú mismo tu propio libro de texto?  Si lo hacemos, podemos adecuarnos a los contenidos que queremos trabajar con más profundidad para superar los estándares. Podemos también buscar centros de interés y elementos motivadores más cercanos a nuestros niños. Pero perdemos la motivación estética que nos proporcionan los materiales editados, y me refiero, por ejemplo, al color, que para un niño/a pequeño resulta especialmente interesante. Muchos docentes  dejan el libro y se dedican a sacar humo de la fotocopiadora, imprimiendo sin piedad fichas de trabajo. Hemos avanzado pero creo que el paso es demasiado pequeño.
Con todo esto no quiero decir que el uso de este tipo de material sea negativo, ni mucho menos; hay docentes que son capaces de elaborarlos muy bien. Pero sí me parece, que es matar al mulo para ir a caballo, pero no en un pura sangre si no en un percherón. A mi entender hay que atreverse más a emplear los recursos de esta nueva era, puesto que son los que usamos en nuestra vida habitual. Se pueden plantear multitud de actividades sin tener que imprimir ni una sola fotocopia. Elementos como las tabletas, los ordenadores, los móviles, nos dan acceso a wikis, blogs,  correo electrónico, nubes compartidas, y un  sin fin de recursos más cercanos a la realidad de un niño/a de 2016. Sé que muchos pensaréis que eso solo se puede llevar a cabo en un colegio de niños/as pudientes, y no es así. Mi centro tiene todo tipo de población, muchos niños con beca de comedor y, sí que lo podemos llevar a cabo. Todo es cuestión de adaptación y de configurar la búsqueda de información en el horario escolar. Son muy pocos, además, los alumnos/as que no disponen de acceso a la red en su casa; para esos pocos/as sí que generamos información  impresa, para los demás no es tan necesario.
Existe además un elemento importante que podemos y debemos utilizar, EL CUADERNO. Pero no como un continente de ejercicios, que lo puede ser. Es una herramienta para que los niños/as puedan  organizarse los contenidos trabajados y elaborar su propia guía. No es tan solo un recurso de trabajo y evaluación, es un registro del proceso de aprendizaje de los niños/as. Ellos/as lo elaboran y utilizan. En otro post me extenderé en la forma en la que lo hacemos. 

No consiste en volver a los años setenta y los comienzos de la EGB, donde nos llenaban de fichas; no consiste en la sustitución del libro de texto por las mismas. Consiste en aportar los medios, para que los alumnos/as puedan construir su  propio texto, a partir del acceso a la información desde el docente y desde su vida cotidiana. La experimentación y la experiencia propia, son las mejores aliadas del aprendizaje, Lo adquirido es mucho más rico que lo adherido.
 Si quiero aprender a ir en bicicleta, es mejor utilizarla por muy vieja que esté, a que me lo expliquen en un libro, aunque el autor del libro sea Contador.


IMAGEN ALBA LAMUELA