UNA PEQUEÑA APORTACIÓN DESDE MI HUMILDE EXPERIENCIA, SOBRE COMO SE PUEDEN INTENTAR SOLUCIONAR LOS PEQUEÑOS PROBLEMAS DIARIOS QUE SE PRODUCEN EN LAS ESCUELAS.
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lunes, 10 de octubre de 2016

¿Y si no sigo las teorías de los pedagogos modernos, sino que creo en las mías y las de mis compañeros/as?

Estamos en un momento en el que el show business   está tomando posiciones en el mundo educativo. No me parece que sea algo malo, pero desde luego tampoco positivo. Creo que son cosas que no se pueden compaginar adecuadamente, son dos ingredientes que no marinan en absoluto bien. 
A mi parecer, todos los docentes, o casi todos, coincidimos en este punto. Sin embargo también estoy convencido de que somos los maestros quienes tenemos gran culpa de esta situación.
Han aparecido en los últimos años un montón de gurús educativos que de pronto, empiezan a tener gran influencia en los maestros/as que quieren ser "cool" y estar a la última. Si quieres ser un docente innovador parece que es necesario conocer  y seguir las teorías de estos "gurús".
 Antes de la explosión de las redes sociales, editaban sus libros y los pedagogos podían seguirlas y teorizar sobre ellas, incluso adaptarlas a su realidad docente para llevarlas a la práctica, pero estaban alejados de la realidad diaria de los colegios, muchas veces negativamente, por la poca motivación renovadora de los docentes. Sin embargo con el altavoz de las nuevas tecnologías se han convertido en "populares" y parece que si no los nombras, aunque sea en una "morcilla" a la hora de describir tu propia práctica educativa, no eres un docente eficaz. Ni una cosa ni la otra.
Siempre ha creído en la bondad de la red como favorecedora del compartir docente. Me parece que el poder dar y recibir experiencias que llevan a cabo otros compañeros/as es de un gran enriquecimiento profesional, pero creo en el compartir de forma horizontal, entre iguales, no me sirve hacerlo verticalmente, donde alguien favorece a los demás con su experiencia pero sin imbuirse de la de los otros.
Todas las buenas experiencias pueden ser positivas para adaptarlas a nuestra realidad, pero indudablemente, las que son más cercanas a nosotros son mucho más fáciles de importar. Es lo normal, puedo adaptar para mi equipo de baloncesto situaciones teóricas y de dirección de equipo del seleccionador de balonmano, pero me serán más útiles las situaciones que plantee el entrenador de un equipo de baloncesto de mi club.
Por eso, son muy interesantes las teorías de Ken Robinson y Howard Gardner, pueden ser utilizables en mi cotidianeidad profesional, pero sin duda las soluciones que han encontrado y puesto en práctica mis compañeros/as me van a resultar más útiles. Pueden que sean menos imaginativos, pueden que los resultados no estén comprobados científicamente, pero al ser más cercanos a mi realidad  podrán adaptarse con mucha menos dificultad.

Por eso a la hora de buscar formación, a la hora de mejorar nuestra práctica, deberíamos fijarnos menos en lo que plantean los "grandes docentes" y más en lo que plantean nuestros compañeros/as más cercanos. Es mucho más eficaz un seminario que una conferencia por muy buena puesta de escena o divertida que sea. Si después de escuchar a uno de estos grandes pensadores, no bullen en nuestra mente actividades que podemos plantear en el aula, sino que tan solo nos hemos quedado con la sensación de lo bien que nos lo hemos pasado o lo divertido que ha sido el ponente, no nos ha servido de nada. Hemos asistido a un gran espectáculo y no a una sesión de formación. Seguiremos sin desenredar las cadenas de nuestro potencial profesional.



Imagen: Alba Lamuela