UNA PEQUEÑA APORTACIÓN DESDE MI HUMILDE EXPERIENCIA, SOBRE COMO SE PUEDEN INTENTAR SOLUCIONAR LOS PEQUEÑOS PROBLEMAS DIARIOS QUE SE PRODUCEN EN LAS ESCUELAS.
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miércoles, 29 de marzo de 2017

QUIZÁ HAY QUE DISCRIMINAR. PERO POSITIVAMENTE.

Leo en la prensa de hoy, que Educación quiere ponerse en contacto con el Ayuntamiento de Zaragoza, para que a través de los servicios sociales de esta institución, se detecte a las familias en riesgo de exclusión social, con hijos de tres años, y efectúen una labor de concienciación para que se redistribuyan estos alumnos/as por todos los centros de la zona en la que viven. Es un primer paso, pero una medida más cosmética que otra cosa. Quien haya trabajado en un centro con alta concentración de alumnos/as ACNEAEs, sabe que la acumulación de estos niños/as en un colegio, no se debe a que los padres/madres no hayan pensado en que hay otras alternativas. La primera causa es la concentración de la vivienda de carácter social en determinados puntos, sin que nunca se hay intentado una distribución de las mismas más dispersa, pero claro, para algunos puntos de vista, esto podría crear alarma social. Otro factor importante últimamente es la acción de determinadas ONGs en algunos colegios, favoreciendo la adquisición de becas privadas para material escolar, comedor y todas las necesidades escolares de los niños/as con necesidades que se matriculan en esos centros.
Desde estas circunstancias, no hay convencimiento que pueda motivar a las familias a solicitar un colegio diferente, donde no van a poder encontrar las ventajas que se dan en los centros donde se acumula la población socialmente desfavorecida. Circulan muchas estadísticas que pueden estar desvirtuadas por varios motivos, desde la imposibilidad legal de detectar a algunos sectores desfavorecidos, puesto que se tacharía a quien lo haga de políticamente incorrecto, el colectivo gitano por ejemplo, hasta la incapacidad de la misma Administración de dotar a los colegios con los orientadores necesarios que puedan oficializar estas situaciones, y ya se sabe, que si un problema no tiene la etiqueta oficial, ese problema desaparece de cara a las estadísticas. Pero hay un valor que está actualizado y que es demoledor a la hora de comprobar la realidad social de un colegio. Las becas de comedor escolar. Si un colegio tiene gran cantidad de alumnos/as con beca, es que hay están matriculados los hijos/as de familias con necesidades económicas, lo que nos lleva a sectores sociales desfavorecidos.

La realidad es la que es, y es necesario redistribuir a los niños/as en todos los colegios para que la futura integración social sea posible. Mientras tanto algo hay que hacer, no puede uno no contabilizar un problema y pensar que no existe. Así que la solución pasa por discriminar. Sí hay que discriminar, pero haciéndolo positivamente. Quizá la solución pase por rebajar la ratio de los colegios con un porcentaje alto de becas de comedor a la mitad. Quizá se debería de dotar a estos centros con más presupuesto que al resto, para así poder compensar las carencias materiales y tecnológicas, que sus alumnos/as tienen en casa, con las  que el colegio tiene en su dotación. Quizá la adscripción del profesorado a estos centros debería ser voluntaria y premiada de alguna forma, para que ningún maestro/a se sienta oprimido profesionalmente por una realidad social que no se corresponde a la de la generalidad. Quizá se debería dotar a estos centros de una autonomía metodológica y organozativa más amplia, con una implicación más importante por parte del Servicio de Inspección, que pudiese  y debiese acudir con frecuencia al colegio y animar y asesorar a los docentes del mismo. Quizá la solución temporal pasa por reconocer la realidad, y no negarla. Quizá hay que ser menos políticamente correctos y llamar a cada cosa por su nombre. Quizá al tener mejores condiciones, gracias a una discriminación positiva, se pudiesen conseguir mejores resultados. Quizá si desde la Administración se hiciese una buena publicidad de estos resultados, no con la boca pequeña a los profesionales, se consiguiese mejorar el efecto llamada de estos colegios. Quizá el tratar a todos con el mismo rasero sea la situación más injusta que puede darse. Quizá algún día nos atrevamos a mirar a la realidad de frente y no a través de un espejo.


IMAGEN ALBA LAMUELA