UNA PEQUEÑA APORTACIÓN DESDE MI HUMILDE EXPERIENCIA, SOBRE COMO SE PUEDEN INTENTAR SOLUCIONAR LOS PEQUEÑOS PROBLEMAS DIARIOS QUE SE PRODUCEN EN LAS ESCUELAS.
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miércoles, 5 de abril de 2017

EL DESCONOCIMIENTO DE LA REALIDAD POR LA ADMINISTRACIÓN EDUCATIVA

Trabajo en un colegio con unas características muy singulares, junto a alumnos que desarrollan brillantemente el currículo British Council, con  un nivel alto de competencia en comunicación en lengua inglesa, tenemos un sector numeroso de alumnos/as que pertenecen a minorías socialmente desfavorecidas, con necesidad de compensación educativa. De momento, mientras la matrícula no nos desvíe hacia uno de los dos polos, la realidad es que desarrollamos una curva de Gauss, en cuanto a los resultados académicos se refiere, completamente invertida, con los extremos muy altos y con la parte central bastante baja. Esto dificulta nuestro trabajo, puesto que no podemos centrarnos en una realidad, y tenemos que atender una situación dual. Para ello, hemos adoptado medidas imaginativas y singulares, que he ido explicado desde esta plataforma, que no siempre encuentran acomodo en las estructuras que pide la Administración, pero que han obtenido resultados satisfactorios.
Consecuencias colaterales de esta circunstancia hay muchas. Una de ellas es la repetición numerosa de alumnos/as en cursos bajos, intentando acortar en la medida de lo posible, la distancia curricular entre unos alumnos/as y otros. Pensamos que si tomamos estas medidas extraordinarias, antes de que se produzca un abismo competencial, los niños/as que se quedan rezagados, pueden reengancharse con menos dificultades al desarrollo del currículo. Pero ante una matrícula numerosa de población socialmente desfavorecida, es de lógica que el número de repetidores sea muy alto, sobre todo proporcionalmente al número de alumnos/as matriculados en el colegio.
Esta semana hemos recibido un aviso del Servicio de Inspección alertándonos de que les parecía muy alta la previsión de repetidores para segundo curso de E. Primaria, teniendo la sospecha de que forzábamos algún caso, con el objetivo de ganar una vía para ese nivel de cara al curso que viene. La realidad es que nuestro inspector de referencia nos indicó que hacía la llamada por obligación, atendiendo la solicitud de instancias superiores. Da igual, lo que demuestra es que los responsables administrativos no han tenido en cuenta la singularidad de nuestro colegio, no han tenido en cuenta que la previsión de alumnos/as repetidores en los cursos altos es cero, puesto que se ha tomado la medida al comienzo de la etapa, que es cuando creemos que puede ser más efectiva. No han tenido en cuenta la particularidad de los datos de resultados del colegio, que he explicado antes, en fin que no han analizado nuestra situación particular, simplemente han tomado una tabla de datos general, y han aplicado la misma medida para todo el mundo, el mal de siempre.
No se pueden solucionar los problemas reales del sistema educativo con medidas de carácter generalista, aquí radica el problema, que no hay cercanía a la realidad, y sin realismo no hay efectividad, solo buena voluntad. Mientras no se flexibilice la normativa, para tener en cuenta las realidades particulares, no tendremos una igualdad de oportunidades real. Un padre ayuda a todos sus hijos, más a quien más lo necesita, y no por ello es peor padre para el resto de los hijos, que por suerte para ellos, están menos necesitados. No pasa nada si es necesario aumentar el cuerpo de inspectores para tener una idea más concreta de los centros que pone a disposición de la ciudadanía la Administración educativa. Lo fácil es, desde esa miopía, que a veces es interesada, dotar a todo el mundo de la misma manera. Con esta concepción de la realidad lo que se favorece es la aparición de "guetos" escolares. Y desde luego, es más costoso solucionarlo a futuro, cuando el mal ya está hecho.

Los colegios no deben sentir que la Administración piensa que se le quiere engañar ¡Qué ridiculez! No hay en ningún caso intereses personales, si un equipo directivo propone una medida es siempre por el bien de los alumnos/as, si se propone un desdoble de una vía, no es por evitar la movilidad de un compañero/a, es siempre por la mejoría en la atención a los niños/as. Plantear a colegios con una escolarización complicada, una ratio de 25+2, solo porque lo dice la rejilla de matriculación, es una barbaridad, y los últimos paganos son los alumnos/as. Mensajes como "con tan pocos alumnos/as ese maestro está muy cómodo" en lugar de, "esos niños con quince alumnos por clase estarán muy bien atendidos" hacen mucho daño al sistema, más si se escuchan a responsables del mismo. No entender que a veces es más fácil atender a veinticinco alumnos/as que a quince, según la tipología de los mismos, es vivir en un mundo irreal. Solo con el conocimiento individualizado de las situaciones podremos llegar a una mejora real.  Además, es cuestión de querer hacerlo. Hasta que no nos acercamos bien, no sabemos si una persona que está parada en una esquina está esperando a alguien o está pidiendo una ayuda.

PD. Justo al acabar de escribir esta entrada, recibí un mensaje desde la consejería de educación. Me explicaban que habían leído y reflexionado sobre un post anterior, en el que se proponía la discriminación positiva de algunos centros. Me expusieron que había problemas políticos y judiciales para llevarlo a cabo, aunque les parecía una idea positiva.  Lo habían intentado, pero que no todos los grupos parlamentarios estaban de acuerdo, y que por lo tanto, de momento, era inviable. Es bueno que desde las altas jerarquías se escuchen las reflexiones de los maestros de a pie, ahora solo falta que los mandos intermedios también lo hagan, y que se atrevan a tomar decisiones comprometidas, atendiendo más a su buen juicio que a la rigidez normativa.

IMAGEN ALBA LAMUELA